“La historia nos contempla”-Diario de viaje 08
Posteado el 18 de Noviembre del 2010 a las 15:16 por admin
A las 6 suena el teléfono llamando a desayunar. Después de la noche con el Sr. Scania no fue fácil levantarse, pero a las 7 ya estábamos en el micro, rumbo a la Ciudad Vieja. (Escribo rápido, sigo sin poder conectarme a internet casi)
¿Cómo resumir la experiencia en pocas líneas, cuando, parafraseando a Napoleón, cuatro mil años de historia nos contemplan?
Entre el fortísimo impacto de tantos lugares históricos y santos, me sorprendió que la complejidad de los caminos y del tránsito es un reflejo de otras cuestiones también muy complejas; todo el recorrido está plagado por órdenes muy distintas entre sí.
La fragmentación de las jurisdicciones en todos los sitios de culto es increíble: uno tiene atravesar accesos y vallas, puertas y controles, de congregaciones de todo el mundo, algunas muy pintorescas y poco conocidas.
En el Monte de los Olivos, donde Jesus esperó ser detenido antes de ser crucificado, hay que ir por un predio de la Iglesia Ortodoxa Rusa, para llegar finalmente al jardín con su santuario ocupado por franciscanos.
En el Calvario, el lugar de la primera estación en donde Cristo cargó con la cruz, está ocupado por una mezquita; esta parte inicial del recorrido se llama puerta de los Leones.
Siguiendo la vía Dolorosa pasando la cuarta estación, está la Iglesia Ortodoxa Armenia. La presencia en Jerusalén de esa comunidad armenia está atestiguada desde el siglo V.
La sexta estación corresponde al momento en que Santa Verónica usa su velo para limpiar el rostro de Cristo. Allí esta la Iglesia de Santa Verónica. Desde 1883, ese lugar se puso al cuidado de los Griegos Católicos. Luego pasamos por diversos coptos; la Iglesia Ortodoxa Copta tiene sus raíces en Egipto, su población se convirtió al cristianismo en los primeros siglos de la era cristiana.
Ya en la novena estación, se pasa a través de una puerta por el que parece casi el techo del Santo Sepulcro y se llega al Monasterio de Etiopía, que ocupa las ruinas del Claustro Canónico del siglo XII. La Iglesia Ortodoxa Etíope tuvo en Jerusalén una comunidad desde la Edad Media.
Me dicen que ya mencionaban a los peregrinos etíopes desde el siglo IV; hoy son muy pocos los de esta Iglesia, pero permanecen, cuidando este lugar que, pareciera, muchas otras congregaciones desearían ocupar.
Y cuando bajás, uno espera que por fin el Vaticano tenga algún rancho propio. Pero no. El sultán Saladino en 1187 transformó a la iglesia en mezquita; ahora sólo quedan algunos restos del edificio antiguo. El sultán dejó el sepulcro y su templo bajo la guarda de los ortodoxos griegos, con su barba tupida, su gran crucifijo y quienes celosamente guardan la llave de la puerta de acceso con la que abren y cierran la pesada puerta de acceso desde hace siglos.
Al llegar al Muro de los Lamentos uno cree que todo va a ser más tranquilo, ya que el lugar es propio del Estado Judío.
Pero los lamentos se deben a que si bien ese sector del muro es israelí, el otro lado es musulmán. Encima la tristeza aumenta porque en ese otro lado se ha construido un mezquita sobre el templo sagrado de Israel. Se dice que el Emperador Vespasiano dejó en pie la parte exterior del muro para que los judíos tuvieran el amargo recuerdo de que Roma había vencido a Judea en el año 70.
No dejo de sorprenderme por esta superposición de diferentes ramas de una misma creencia cristiana, de judíos, y musulmanes, de nacionalidades e intereses también distintos, que ha creado una madeja tan difícil de desenredar.
¿Quién habrá tirado la primera piedra?
(Las fotos son de Ricardo Rivas; gracias a él. Pueden agrandarse haciendo click)

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Vamos a Belén, ¿”que mañana es fiesta y pasado también”?-Diario de viaje 10. « Ivan Budassi
said,
Noviembre 24, 2010 at 19:18
[...] despliegue de nuestra guardia pretoriana, rodeados de soldados, entramos al santuario (otra vez, como en el Calvario mezcla y división entre ortodoxos griegos, armenios y [...]
Lucho
said,
Noviembre 28, 2010 at 2:56
Iván: muy interesante tu diario de viaje.
Tuve la posibilidad de viajar a Israel y tus palabras me hiceron revivir la extraordinaria experiencia de ese viaje, donde uno puede observar que a pesar de las adversidades (falta de territorio, condiciones climaticas adversas, continuas amenazas terroristas, etc.) con trabajo, esfuerzo y convicción se puede construir un pais pujante.
Espero q tu visita representándonos sea un aporte importante para la construcción de la paz.